La Santina * Una visión muy personal de la Virgen de Covadonga
Debo reconocer que aunque me atrevo con casi todo, nunca hasta hace unos meses me había enfrentado al reto de realizar un encargo en el plazo de una semana. Y nada más y nada menos que de la Virgen de Covadonga.
Ya sabes, lo típico: esos amigos que confían ciegamente en ti para realizar un regalo cuyo destino serían las tierras del Fin del Mundo, allá por la Patagonía chilena…
Pues bien, claro, cómo no iba a aceptar. Con lo que a mí me gusta y emociona que mis obras viajen (ya que yo no lo puedo hacer). Así que me lancé a ello con una única condición: la haría a mi manera, para bien o para mal. Y ya que estaba con la colección de Asturias 50×50, colorista y muy pop, decidí que mi Santina también sería así, llena de color.
Por aquí os dejo el resultado, con la promesa que la he de repetir, pero algo más grande, que el tamaño me supo a poco.


